69 edición. Del 18 al 26 de octubre de 2024.
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León Siminiani, Marta Nieto y Pablo García Canga, tres exploradores del pequeño formato, el lenguaje y el amor

El público ha abarrotado la sala Miguel Delibes, este martes 25 de octubre, para escuchar a León Siminiani, Marta Nieto y Pablo García Canga, los tres cineastas que han participado en el encuentro de «Cortometrajistas españoles» organizado por la 67 Seminci.

«Hoy es el Día de España en la Seminci, y hemos querido reunir a los tres directores de los cortometrajes que se presentan en Sección Oficial», explicó la presentadora, Sandra Bensadón, antes de dar paso a León Siminiani (director de Arquitectura emocional 1959), Marta Nieto (directora de Son, que opta además a la Espiga Arcoiris) y Pablo García Canga (director de Por la pista vacía). Tres cineastas muy diferentes, pero con una pasión común: explorar cómo se puede contar algo con una cámara, y hacerlo de la mejor manera posible, con muchos o con pocos medios.

León Siminiani ha contado que, aunque ha hecho largos y series, él ha sido siempre «el eterno cortometrajista», porque ha firmado muchísimos cortos. «En los últimos quince años me he dedicado a hacer dos largos, ambos de muy larga duración —gracias a la paciencia de María Zamora, que está ahí entre el público—, y últimamente he hecho series, pero a la vez he intentado mantener mi vínculo con el cine y, para ello, de momento, porque los largos son procesos de muy larga duración, me propuse hacer cortos. Y he hecho dos, que no son tan cortos, porque rozan la media hora cada uno». Uno de ellos, Arquitectura emocional 1959, con el que concurre en Sección Oficial, intenta «aunar cine y arquitectura, que es algo que llevo persiguiendo mucho tiempo por mi pasión por la arquitectura y el urbanismo».

Marta Nieto debuta en la dirección con Son, un corto en el que aborda un tema tan complicado y tan de actualidad como el trans-género y la diversidad sexual, pero ahora mismo está metida de lleno en el proyecto de un largo. «El corto nace de ese proyecto de largo, porque yo desarrollo un guion a partir de una beca de la Academia de Cine, y ahí entra en escena María Zamora, nos ponemos a desarrollar el largo, y ella me invita a probar, me dice: ponte a dirigir un corto, a ver qué pasa».

Marta Nieto, directora de ‘Son’

Según ha explicado, su corto «cuenta una historia que no tiene nada que ver con el largo, es un cuentito, aunque los personajes son los mismos». Y la experiencia ha sido preciosa. «He aprendido muchísimo, entre otras cosas cómo quiero encarar el largo. Me ha llevado a tratar este asunto que ahora está en boca de todos, por el tratamiento de la ley trans y de la infancia trans, desde otro lugar, que es la única certeza que tengo, y que tiene que ver con la tolerancia y con el respeto al otro, aunque no lo entiendas; con dar un espacio de exploración de género al asunto de la infancia y de lo trans, y con una vocación de apuntalar el amor propio, si se puede, a través del lenguaje cinematográfico».

Pablo García Canga aborda en Por la pista vacía una historia muy especial sobre la confusión de sentimientos, a través de una chica que le cuenta todo por el móvil a su mejor amigo. Así lo ha contado: «La idea inicial era la de los mensajes que se van borrando los unos a los otros, modificando la historia; la idea de que si contamos algo de nuestra vida, en realidad nos lo estamos inventando según lo contamos… Porque las palabras se inventan, podemos dar una versión, y otra completamente diferente, y no hay una que sea verdad y otra que sea mentira. Me puse a escribir y no tenía claro que iba a hacer. Cuando me senté no sabía de qué iba la historia, solo tenía esa estructura y luego me fui dejando llevar. En este caso, es como todas esas cosas que no nos contamos, conversaciones que nos imaginamos que podemos tener con la gente, y que no tenemos. De pronto, gracias a las nuevas tecnologías, al audio y al whatsapp… puedes hacer de forma realista lo que en una novela podrían ser mil monólogos interiores de: voy a hablar con esta persona, y le voy a decir esto… pero en realidad no le dices eso».

Actrices generosas

Pablo García Canga, director de ‘Por la pista vacía’

Tanto Pablo García Canga como Marta Nieto han podido trabajar con «actrices con Goya» (Bruna Cusí y Patricia López Arnaiz) en sus cortometrajes.

«En mi caso fue fácil», ha afirmado Marta Nieto. «Entiendo que cuando las historias te mueven hay algo de enganche, una intuición o un impulso. Patricia justo acababa de ganar el Goya, y las probabilidades de que tuviera la agenda llena eran muy altas. Pero le gustó mucho el proyecto, fue muy generosa, pasamos mucho tiempo ensayando de hecho, cuando ella vive fuera de Madrid además. Y bueno, quiero pensar que a mí también me pasa; cuando ves un proyecto que te atrae, da igual que sea corto o largo, o que haya mucho o poco dinero. Las historias que te vibran… te vibran».

Algo así le sucedió también a Pablo García Canga con Bruna Cusí: «Lo mismo, le mandamos el guion y le gustó la historia. Pero también creo que en esta película hay mucho trabajo para ella, es un desafío lo que tiene que hacer. De hecho, confié mucho en ella, es de las veces que menos he dirigido. Ella tiene una musicalidad increíble».

Tres historias de amor en diferentes estratos

Una de las cuestiones que planteó el público versó sobre el hecho de que los tres cortos sean tres historias de amor, una entre madre-hijo, otra entre el cine y la tecnología y la tercera entre el cine y la arquitectura.

León Siminiani, director de ‘Arquitectura emocional 1959’

«En mi caso hay una doble historia de amor, una del director con la arquitectura y otra entre la pareja protagonista», ha precisado Siminiani. «Quería poner en primer término un concepto que suele ir más al fondo. Estamos acostumbrados a que el espacio sea el continente de las historias. Y lo que me he planteado es: qué pasaría si intentara hacer una película en la que el espacio sea el contenido y no el continente. Y para hacerlo, como sé que es un poco rarito esto, me planteé partir de una historia que estuviera muy codificada, una historia de amor inter-clase, fijada en un tiempo muy concreto que permite al espectador imaginar rápidamente, con tres pinceladas, e ir completándola. Pensé que esa historia de amor podía ayudarme a contar esta otra historia de amor mía por el espacio, en este caso el espacio de Madrid».

En el caso de Marta Nieto, la realizadora ha destacado que «el amor está ahí, es un hecho. El amor es esa fuerza que te hace entender cosas que no entendías, hacer cosas que no querías hacer… Y esta madre de mi corto, que se resiste tanto al principio, es por el amor que tiene por su hijo que es capaz de atreverse a mirarlo, de atreverse a preguntar… y a modificarse. Sí creo que hay un contexto de amor como pulsión, para hacernos mejores e invitarnos a aprender a ganar ese espacio de tolerancia y de respeto, y de mirar al otro aunque no le entiendas, con amor».

Pablo García Canga ha subrayado, por su parte, que la historia que cuenta su película «está en el borde entre la amistad y el amor». «Es una de esas historias en las que no sabes exactamente qué ha pasado, por eso puedes contar varias versiones, una que sea una historia de amor y otra de amistad. Me interesan mucho todo ese tipo de relaciones donde no está nada claro qué es lo que está pasando, o qué es lo que pasó».

La Seminci, ventana al mundo

León Siminiani, director de ‘Arquitectura emocional 1959’

Para los tres cineastas, participar en esta 67 Seminci, y en la Sección Oficial, supone sobre todo disponer de una ventana abierta al mundo.

«Seminci es una de las ventanas principales que puede tener un cortometraje en España, está claro, ¿no?», ha apuntado Siminiani. «Conseguir una ventana así es importante, y es muy bueno para la vida de un corto porque, de alguna manera, otras personas que trabajen en otros festivales, de España y de fuera de España, se van a fijar. Todos los que hacemos cortos, y también largos de autor, lo que buscamos es tener la mejor ventana posible, particularmente en espacios donde ya se sabe de entrada que no es un formato o un género comercial. Si no existiera el circuito de festivales sería muy difícil hacer cortos ».

«Sí, y además Seminci es internacional, lo que da una visibilidad todavía mayor. Supone estar en un ecosistema muy enriquecedor, como creador también. Es algo que se retroalimenta, una sinergia positiva, y me siento muy afortunada», ha añadido Marta Nieto.

En el mismo sentido se ha manifestado García Canga: «Siento lo mismo. En mi caso además, se trata de una película hecha en condiciones bastante precarias. Es la típica película que no pensábamos qué íbamos a hacer después con ella, pero la hicimos por el placer de hacerla. Llegar aquí es un regalo, y que encima luego tenga visibilidad».

La diversidad como parte de la vida

El corto de Marta Nieto es el único de los tres que opta a una Espiga ArcoIris. ¿Le gustaría conseguirla? «Claro que sí… Cómo no… ¡Mucho!», ha afirmado la cineasta entre risas. «Es precioso que haya espacios para ciertas temáticas que necesitan de visibilidad para la normalización. Y la diversidad está claro que es parte de la vida y que cada vez va ganando más espacio, y las historias son también más ricas. Cuando abrimos el horizonte y el espectro a cosas distintas, aprendemos cosas distintas, haciéndolas y viéndolas… Así que tiene mucho sentido».

Marta Nieto, directora de ‘Son’

Marta Nieto también ha avanzado, a preguntas del público, algunos detalles sobre su próximo largo, que se titulará La mitad de Ana. «Son los personajes del corto, pero es una historia distinta. La estoy escribiendo ya con Beatriz Herzog, y se ha enriquecido un montón. Aborda el tema de una madre, que, cuando su hija le dice que es un niño y no una niña, busca herramientas para gestionar eso. Siempre es el punto de vista de la madre el que se modifica, y siempre creando un espacio de libertad, de exploración de género, y de amor». Y añade: «Es una peli muy luminosa, donde nos acercamos a este tema tan polémico y que levanta tantas ampollas y tantos miedos… algo que es ilógico y que no entendemos. Y no vamos a dar ninguna respuesta, porque no la tenemos, ni es ese el asunto, sino utilizar esta herramienta tan valiosa que es cine para acercarnos a plantear nuevas preguntas, y reivindicar el respeto y la tolerancia como parte de la sociedad democrática en la que vivimos. Llevamos cuatro años documentándonos y es un tema muy complejo. Pero hay algo importante que tiene que ver con el respeto y con acercarnos a un tema que está ahí».

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