69 edición. Del 18 al 26 de octubre de 2024.
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Total Refusal y Vytautas Katkus, un colectivo revolucionario frente a un cineasta intimista

En el segundo encuentro de cortometrajistas organizado por la 67 Seminci han comparecido, por un lado, Michael Stumpf y Susanna Flock en representación de Total Refusal, el colectivo austríaco que firma la dirección del corto Hardly Working, y por otro, Vytautas Katkus, director del corto lituano Cherries, con la productora Marija Razgutė.

Michael Stumpf ha explicado que Total Refusal es un colectivo de seis personas —además de Susanna Flock, y él mismo, Adrian Haim, Jona Kleinlein, Robin Klengel y Leonhard Müllner— que se centra en el uso alternativo de los videojuegos. «Es un colectivo de orientación marxista, así que tenemos una agenda política también. A la hora de trabajar, lo que hacemos es entrar en los videojuegos como si fuéramos a jugar, pero no jugamos. Lo que nos planteamos es hacer caso omiso a las reglas del juego y usar los recursos de ese juego para elaborar narrativas alternativas».

Michael Stumpf y Susanna Flock

En ese sentido, el cortometraje que presentan en la Sección Oficial, Hardly Working, pone el foco en los personajes que normalmente permanecen en un segundo plano en los videojuegos: los PNJ (o NPC por sus siglas en inglés), personajes-no-jugadores que pueblan el mundo digital y hacen de extras para crear una apariencia de normalidad: una lavandera, un mozo de cuadra, un barrendero, un carpintero… Estos personajes son observados para contar cómo sus rutinas de trabajo dibujan una vívida analogía del trabajo en el sistema capitalista.

Susanna Flock ha contado que los seis miembros del colectivo normalmente no participan en todos los proyectos. «En Hardly Working hemos coparticipado cuatro directores. Puede que alguna vez estemos los seis, pero nos hemos dado cuenta de que seis personas para un solo proyecto son demasiados cocineros».

A preguntas del público, ambos cineastas han intentado resumir en qué consiste la «revolución» que plantea el colectivo Total Refusal. «¡No quiero exagerar el papel que un pequeño corto puede tener en cambiar el estatus quo del mundo!», ha exclamado Stumpf. «Por ejemplo, en nuestro corto analizamos los valores culturales que existen en la sociedad, vemos por ejemplo el valor del trabajo, cómo se da por hecho. Si nos fijamos en los trabajadores que aparecen en los videojuegos, vemos que están haciendo un trabajo monótono y repetitivo constantemente, y eso está extraído del mundo real de una sociedad capitalista, donde mucha gente trabaja así, pero no ve un fin en sí mismo en la tarea que realiza.

Trabajan para satisfacer unas necesidades económicas que, a veces, la gente no siente que sean necesidades reales. Hay ahí una comparativa entre los personajes de un videojuego y la sociedad en que vivimos. Por otra parte vemos que los videojuegos son la industria más grande del entretenimiento, y que los valores imperantes en la sociedad actual son reforzados cuando jugamos. Por eso nos sentimos en la obligación de dar a conocer una perspectiva diferente».

Una metáfora del tiempo

En una línea distinta se sitúa Vytautas Katkus, director del corto Cherries, que ya se presentó en la selección oficial de Cannes. El cineasta lituano ha contado quería hacer una película de ficción con actores no profesionales sobre la relación entre un padre y su hijo. «Había intentando hacer una narrativa parecida antes y fracasé, así que este es un segundo intento. Quería que fuera personal, pero sin reflejar la historia individual de una sola persona, reflejando una globalidad. Tenía muchísimas ideas que intenté combinar en un pequeño corto».

Vytautas Katkus

La productora lituana Marija Razgutė ha explicado que produjo este corto por tres razones: «Quizá lo más importante fue el guion en sí. Por otra parte, aunque nunca habíamos trabajado juntos, la industria cinematográfica en mi país no es muy grande y yo conocía bien a Vytautas Katkus, y sabía de los proyectos que había hecho antes. Un tercer factor fue que él quiso participar con su propio padre en la película, y aunque no fuera una historia real, el hecho de que participaran ellos era importante también».

En Cherries, un padre recién jubilado invita a su hijo a ayudarle a recoger cerezas en su huerto. Mientras trabajan juntos y en silencio, ambos se dan cuenta del tiempo que han perdido los últimos 30 años.

A preguntas del público a Vytautas Katkus, ha confesado que su corto sí se puede entender como una metáfora del tiempo, y también ha explicado por qué quiso que su padre y él protagonizaran la película.

«Yo tengo mi propia relación con mi padre y, si hubiera elegido a otros actores, no hubiera sido lo mismo; como director no hubiera entendido la relación de ese padre con su hijo. Por eso decidí que la hiciéramos los dos. Yo no soy actor, ni me gusta actuar, pero me sentí un poco en la obligación de hacerlo con mi propio padre para entender lo que estábamos grabando y ser capaz de transmitirlo al espectador».

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