- El cineasta francés ha presentado su nueva película en la Sección Oficial de la 71ª edición de Seminci
La 71 edición de Seminci ha acogido el estreno español del segundo largometraje de Emmanuel Marre, titulado Un hombre de nuestro tiempo, en el que se adentra en un territorio poco explorado por el cine francés como es el gobierno de Vichy durante la ocupación nazi. En este contexto se narra la historia de Henri Marre, un hombre que encuentra una oportunidad de ascenso social y económico mientras debe lidiar con la situación que vive su familia.

La película nace de las correspondencias entre sus bisabuelos, en las que se detallaba con minuciosidad la vida cotidiana de la familia durante ese tiempo. «Lo más interesante es que mi bisabuelo nunca contaba exactamente a qué se dedicaba en su puesto de trabajo en la oficina de desempleo», ha explicado el cineasta. Ese primer detonante de la película llevó a Marre a un largo trabajo de investigación histórica que lo hizo enfrentarse a dos realidades del pasado francés que no conocía: «El régimen de Vichy se sustentaba en una en la que la economía siempre se anteponía al ser humano. Por otro lado, fue un choque descubrir, sin presión alguna por parte de los alemanes, Francia creó un sistema de campos de trabajo forzado para extranjeros», ha añadido, declarando que no entendía cómo era posible que su bisabuelo hubiera formado parte de esa maquinaria estatal de crímenes de guerra.
El proceso de escritura de guion se contagió profundamente de esta investigación en los archivos nacionales y locales, especialmente en la ciudad de Limoges. «Concebimos la escritura como si fuera un expediente de archivo. En el guion te encuentras con un montón de documentos heterogéneos, que no necesariamente guardan relación entre sí y que son de distinta naturaleza», ha explicado.
Un juego entre el pasado y el presente
Tal y como ha expresado, la película no persigue ser una adaptación histórica, por lo que utiliza un determinado lenguaje que hace notable esa distancia entre el público y los personajes. «Para nosotros resultaba fundamental que los espectadores se preguntasen si estaban en 1940 o en la actualidad», ha explicado Marre, explicando que para ello trabajó mucho la improvisación con los actores y trató de que no hablasen exactamente como entonces sino con un lenguaje más parecido al de ahora. «Otra cosa que me marcó de las cartas fue comprobar que el vocabulario y el enfoque utilizados para abordar el desempleo eran, en ocasiones, literalmente idénticos a los que empleamos hoy en Francia», manifestó.

Para el cineasta era muy importante abrir la reflexión sobre lo ocurrido en aquellos años, pero quería hacerlo desde un personaje que no estuviera movido por la violencia ni por el odio. «Lo que se pone en juego en esta película —es decir, el deslizamiento hacia el fascismo, el deslizamiento hacia los crímenes fascistas— es fundamental. Era realmente muy importante señalar que esto no ocurrió únicamente en Vichy en 1940», ha expresado.
En este sentido, muchos referentes cinematográficos convergen en la película, entre los que resuena el cine político francés de Costa-Gavras así como los proyectos de Peter Watkins en los que desvelaba los artificios audiovisuales para teatralizar su mirada sobre el pasado. «El hecho de que la película no intente ocultar la presencia de la cámara era algo muy importante», ha confesado, añadiendo a estos autores a Thomas Hatlan y su película Torre Bela (1975), sobre la que ha explicado: «Me he basado también en el cine documental, específicamente en el uso que hace Hatlan de la linterna por la noche en esta película».
Ha hablado también de la tendencia del cine histórico a caer en el naturalismo o plantear una gran puesta en escena como dos únicas opciones, declarando que no querían fingir que lo que se ve es la realidad: «Esta película nunca pretende afirmar que lo que el espectador contempla sea la verdad histórica», ha concluido.
El peligro del fascismo
Profundizando sobre la película, el cineasta francés ha compartido su voluntad de ahondar en el pasado para revelar muchas de las dinámicas de nuestro presente, haciendo que el contexto del auge del fascismo resuene en el desvío político que estamos viviendo. «El personaje carga con la cuestión de la responsabilidad política. ¿Por qué esta gente que no creen del todo en el nacionalismo prefieren arrojarse a los brazos de un nacionalismo antidemocrático?», ha reflexionado el cineasta.

Ha hablado precisamente de lo que predica su protagonista, que defiende la democracia como un error científico explicando que no todos los seres humanos deben votar. «Creo que, hoy en día, Henri Marre tendría un canal de YouTube —un canal al estilo de muchos influencers de derecha o nacionalistas— donde daría su opinión sobre todo». Ha añadido: «Creo que es precisamente este mecanismo el que la película explora, mostrando qué sucede cuando se aplica este principio de ruptura fundamental de la igualdad».
Ha concluido hablando de la actualidad en Francia y cómo cree que estamos viviendo una situación en muchos sentidos similar a la de este tiempo, específicamente en el contexto de las protestas de estos pasados días. «La película también muestra cómo el fascismo y el autoritarismo no surgen de golpe, sino paso a paso, mediante pequeños avances», ha concluido.