- La cineasta alemana compite en la Sección Oficial de la 71ª edición de Seminci con su nueva película en la que conjuga la guerra de Ucrania y la experiencia de transición de género

La Sección Oficial de la 71ª edición de Seminci ha acogido el estreno español de I rarely wake up dreaming, la nueva película de la cineasta Isabelle Stever en la que se aproxima al contexto de la guerra de Ucrania a través de una joven pareja queer. Stever vuelve a trabajar junto a la guionista ucraniana Anna Melikova, con la que ya colaboró en su anterior proyecto Grand Jeté (2022), dando lugar a una historia de amor y transformación personal frente a las decisiones que impone un conflicto bélico, escrita y filmada durante la guerra y que nace de las experiencias que Melikova recopiló en su entorno afectado por la invasión rusa.
«Anna recogió la realidad de amigos cercanos tratando de proteger su privacidad para poder hacer entender cómo afecta un conflicto a la comunidad LGTBIQ+», ha explicado la directora, hablando de cómo la idea surgió tras el estallido de la guerra de Ucrania en febrero de 2022 en el contexto específico de los barrios de Kiev. «Queríamos construir una historia que no se aprovechase del conflicto bélico, pero que sí pudiera dar fe de lo que ocurre cuando la guerra invade tu vida», ha añadido.
La película nos adentra en una atmósfera cambiante, que va contagiándose de una violencia que siempre aparece como telón de fondo, nunca en primer plano: «He tratado de traducir ese proceso en el que los espacios se van desvaneciendo. Al principio los personajes eligen como se mueven dentro y fuera del plano, luego todo se vuelve mucho más rígido y estático», ha reflejado Stever, dejando claro que, a pesar de ser una ficción, lo que se muestra está muy contagiado por la realidad. «Intenté aproximarme a todo lo que filmé de una forma casi documental, tratando de encontrar perspectivas únicas y detalles para hacer que la historia estuviese viva en la pantalla», ha confesado.
La identidad de género amenazada por la guerra
La historia de amor de Olga y Oleh, protagonistas de la película, sirve como espejo desde donde mirar a la realidad de la comunidad queer bajo la realidad de un régimen totalitario. «Cuando la gente está oprimida y solo puede obedecer, lo que eres en el fondo desaparece, las preguntas disidentes solo aparecen cuando tienes un espacio para pensar fuera de lo que te imponen», ha compartido Stever.

La cineasta también ha explicando su voluntad de ahondar en los roles sociales ligadas a la identidad de género, específicamente a la masculinidad en el contexto de una guerra, un tema que recorre todo el proceso que vive el protagonista. «Podríamos decir que muchas veces el género es una prisión. Oleh desea tener un cuerpo masculino, y es algo muy urgente que le hace sufrir para lograr sentirse él mismo», ha declarado. Posteriormente ha añadido: «Yo ya conocía teóricamente lo que es el género, pero muchos miembros del casting no habían tenido encuentros con gente transgénero y estuvieron muy agradecidos».
Una llamada a la resistencia ucraniana
Finalmente, la cineasta ha hecho un alegato en defensa de aquellos que continúan luchando en Ucrania después de tanto tiempo: «La gente que pelea lo hace para que el resto pueda respirar, para que puedan seguir siendo queer, y para defender los valores democráticos frente a los regímenes autoritarios», ha compartido. También ha querido insistir en su esperanza de que la película pueda hacer entender a los espectadores lo que se está viviendo allí: «Lo que se experimenta en una guerra es inexplicable, pero las imágenes pueden tener un gran poder de empatía», ha concluido.