- En el marco del ciclo ‘Pensar (y escuchar el cine)’, la 71 Seminci acogió la mesa redonda ‘El arte de la escucha’, reuniendo figuras destacadas del sonido en el cine europeo contemporáneo
La 71 Seminci continúa desarrollando su programación del ciclo Pensar (y escuchar el cine) con la mesa redonda El arte de la escucha. Grandes sonidistas del cine europeo, que coincide con la primera reunión en Valladolid de miembros del Sound Designers Chapter de la European Film Academy.
El encuentro contó con la participación de figuras destacadas en el área del sonido, quienes han trabajado con cineastas europeos de gran renombre como Wim Wenders, Paolo Sorrentino o Jonathan Glazer. Los invitados, reunidos en el Salón de Espejos del Teatro Calderón, fueron: Axel Arft, responsable del sonido de El cielo sobre Berlín; Silvia Moraes, montadora y supervisora de sonido de títulos como La vida es bella o Fue la mano de Dios; Daniela Bassani, sonidista de Gomorra; Krzysztof Stasiak, encargado del diseño sonoro en In the Name Of…; y el ganador del Óscar por La zona de interés, Tarn Willers.

Crear desde el sonido
Los participantes compartieron con el público sus reflexiones en torno a la creación del sonido y su papel narrativo en el cine, así como sus métodos y procesos de trabajo en la industria. Willers, que realiza su trabajo durante los rodajes, ha compartido: «Nuestro principal objetivo en el set es capturar las actuaciones en directo. Estamos ahí para grabar el sonido, pero también para quitarlo. Cuando llegas a las locaciones te encuentras con retos muy diferentes de los sonidos que ya hay allí». Stasiak, que suele trabajar en postproducción, habló también de su intención de estar presente en todo el proceso: «Me gusta visitar las locaciones y estar preparado. Siempre llevo conmigo micrófonos, alfombras, cortinas. Eso y el diálogo con el director son elementos esenciales para nuestro trabajo».
Moraes, que trabajó recientemente en The Echo Chamber, película de Andrea Pallaoro a competición en la 71 Seminci, habló sobre las especificidades de esta experiencia: «Rodamos todo en el interior de un apartamento en Roma, pero teníamos que crear la sensación de que estábamos en un barrio lujoso de Londres. El cine es imagen y sonido, pero el sonido continúa trabajando siempre a favor de la imagen». «Cada película es diferente, incluso siendo el mismo director. Entre ambos tenemos que plantear un diálogo con la palabra que está en el guion, pero también con lo que no está», añadió Bassani.

Gritos y susurros
Otro de los temas centrales de la mesa fue la evolución del sonido en el cine: de los matices vocales en las interpretaciones a las actuales formas de consumo del cine. «Es cierto que hoy en día hay más susurros en el cine. Todo depende de la visión creativa. Hay una gran diferencia si estás trabajando con un primer plano o con un plano general, el susurro transmite cosas diferentes en cada caso», señaló Arft, compartiendo, además, una anécdota de sus primeros tiempos como sonidista: «Rodé una película con Gene Hackman y recuerdo, una vez, no entender nada de lo que decía. Le pedí que hablara más fuerte y me dijo: ‘soy un actor, no tengo permiso para hablar’. Me gusta mucho cuando grabo diálogos y no entiendo una palabra, pero aun así sé exactamente lo que los actores están diciendo».
Sobre la diferencia que marca el poder ver y escuchar el cine desde casa, Bassani comentó: «Todo es cuestión de atención y de intención. Por supuesto, puedes no ver una película y solo escucharla cuando estás en casa atendiendo a la cocina, al móvil o a los niños. La mejor experiencia siempre será en una sala de cine, pero podemos hacer el esfuerzo en casa también».

Otro aspecto que ha jugado un papel central en los cambios del oficio ha sido el paso del mundo analógico al digital, tal y como ha resaltado Willers: «El digital ha cambiado la manera en que trabajos en los rodajes. La última película que hice fue en 35 mm y se sintió como volver a una disciplina que ya no está. Porque cuando le das al botón de grabar el dinero empieza a sumar. Hay un factor ahí que con el digital no tienes que tener en cuenta. Y no digo que esto haya arruinado todo, pero resta a esa tensión propia de la artesanía que antes estaba muy presente».
¿El sonido del futuro?
La mesa no podía finalizar sin abordar uno de los grandes retos a los que se enfrenta el cine en todos sus aspectos, de la imagen al sonido. La llegada de la inteligencia artificial es algo sobre lo que los participantes demostraron puntos de vista diversos. «Es una gran herramienta para crear mejores sonidos en postproducción. Estoy abierto a ello y no le tengo miedo», ha declarado Stasiak. En el otro extremo se ubicó Arft, diciendo entre risas: «Soy demasiado viejo para esta conversación. No quiero tener nada que ver con la IA y la evito a toda costa».

Mientras tanto, la postura de Willers intentó conciliar ambos lados de la balanza: «Entiendo que podemos usarla para limpiar algunas cosas, pero jamás para rediseñar todo. La IA puede hacer muchas cosas pero algo que no puede hacer es actuar. Y se puede reemplazar la voz de los intérpretes, es algo que se está haciendo ahora cuando estos no hablan a la perfección la lengua oficial de la película. Pero la interpretación que han hecho en el rodaje, sus gestos y pensamientos, no se pueden cambiar». Bassani tomó la batuta dejando una pregunta abierta al público: «¿Qué es más importante: el acento o la interpretación?»