71 edición. Del 23 al 31 de octubre de 2026.
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23/31 oct. 2026
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Marine Atlan, directora de ‘La Gradiva’: «Quería retratar una juventud politizada, que reivindica una relación más luminosa con el futuro»

Marine Atlan, directora de ‘La Gradiva’: «Quería retratar una juventud politizada, que reivindica una relación más luminosa con el futuro»

Marine Atlan, directora de ‘La Gradiva’: «Quería retratar una juventud politizada, que reivindica una relación más luminosa con el futuro»
  • La directora de fotografía, realizadora y guionista francesa presenta en la 71 Seminci su ópera prima ganadora de la Semana de la Crítica de Cannes
  • Ambientada en un viaje de fin de curso a Nápoles y Pompeya, La Gradiva compone un retrato generacional que deja relucir los deseos y dudas de la juventud francesa de hoy

La cineasta francesa Marine Atlan ha aterrizado en Valladolid para presentar el estreno español de su primer largometraje de ficción, que tras conquistar el gran premio de la Semana de la Crítica de Cannes, compite por la Espiga de Oro en la 71 Seminci.

En La Gradiva, seguimos a un grupo de adolescentes franceses durante un viaje escolar a Nápoles y Pompeya. Atlan pasó por un proceso de casting de dos años para encontrar a los actores y actrices de su película: «Fue un casting salvaje, buscamos en institutos y manifestaciones. No quería actores expertos sino presencias, encarnaciones. Caras familiares y extrañas al mismo tiempo, que pudieran contar cosas distintas en función de cómo los grabáramos. Y a partir de esta constelación fui viendo cómo iban a actuar juntos, intentando resaltar los puntos fuertes de cada uno».

Marine Atlan, directora de ‘La Gradiva’. © Seminci/ Photogenic

Otro de los retos de esta película coral se presentó a nivel de montaje, tal y como ha contado la directora: «Rodamos muchísimo material, muchas escenas colectivas y largas. La primera versión del montaje duraba cuatro horas. El desafío era cómo contar este relato de forma colectiva sin perder a cada personaje, dejando que surgieran los subtextos, silencios y digresiones». Además, ha hablado de cómo la propia forma de la película fue mutando a medida que avanzaba el metraje: «La primera hora y media de película era la más complicada porque debíamos encontrar un equilibrio que nos permitiera estar cerca de los personajes y observar las dinámicas entre ellos en medio del naturalismo que brindaban los escenarios reales. Una vez aparece la dramaturgia, el material es distinto: hay más planos secuencia y todo se va transformando en algo trágico que nos permite tomar cierta distancia».

La mujer que camina

La Gradiva toma su título de una figura que se remonta a un bajorrelieve romano y que sería popularizada a comienzos del siglo XX por la novela de Willhelm Jensen y el posterior análisis de Sigmund Freud. Elementos que confluyen en el film de Atlan, lejos de ser una mera adaptación: «La historia de ese arqueólogo obsesionado con el bajorrelieve de la Gradiva, la mujer que camina, me hace pensar en lo que podemos cristalizar en torno a una imagen, en los fantasmas y recuerdos que rehúyen. Todo eso me llevaba al viaje de Toni, el personaje principal, y a observar cómo avanza a pesar de todo. Entonces, ese título mitológico colisiona con una parte más realista, documental y sagrada».

Atlan tiene una larga trayectoria como directora de fotografía, participando en títulos destacados del cine independiente contemporáneo en Francia, como Jessica Forever (Jonathan Vinel y Caroline Poggi, 2018) o Les Reines du drame (Alexis Langlois, 2024). Esta visión es algo que trajo consigo al rodar en un lugar tan histórico y cinematográfico como Pompeya: «Es un territorio revelador, que habla del tiempo en su propia naturaleza. La presencia del Vesubio evoca la muerte y la reconstrucción. Quería grabar estos contrastes desde un enfoque documental, así que fui un mes antes para estudiar el espacio con una mirada de observadora». También ha reconocido la huella de Roberto Rossellini, quien en Te querré siempre inmortalizó este lugar para siempre en la historia del cine: «Evidentemente, tenía esta herencia enorme del cine de Rossellini, incluso en el personaje de Toni, que tiene esta cualidad romanesca desde lo banal», ha señalado la directora y guionista.

© Seminci/ Photogenic

La juventud del futuro

Atlan también ha resaltado la importancia de retratar a una juventud politizada desde una vocación sociológica: «Cuando hablamos de la juventud francesa, partimos de un contexto muy particular. Tan solo ayer veíamos a 80,000 personas manifestándose en las calles. Con el viaje escolar pudimos ver todo esto in situ: jóvenes que tienen una forma muy clara de elaborar un pensamiento político, con una perspectiva interseccional que tiene en cuenta el racismo, el feminismo o la diferencia de clases, y que piden reivindicaciones muy directas».

Impulsada por este espíritu, La Gradiva se presenta como una película luminosa que, a pesar de mostrar a una juventud en crisis, mantiene la esperanza en el futuro. Es una «especie de pasión triste», como la ha descrito su directora: «Vivimos en un momento crepuscular, amenazados constantemente por el fin del mundo. Es un momento de mucha crudeza y ansiedad ante el futuro. Pero en medio de todo vemos también un movimiento de revolución, un deseo de vivir y una necesidad de la juventud de proyectarse hacia el futuro. Lo que se ve en las calles es un movimiento vital contra esta pasión triste».

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