El Anciano de Oporto nació y se crio en Oporto, en pleno centro, junto a lo que queda de la muralla Fernandina, en 1937. Oyó hablar de la Primera Guerra Mundial y tiene vagos recuerdos de la Segunda. Vio cómo la democracia unía a Oporto. Fue testigo de la construcción de los cuatro últimos puentes (no verá el quinto). Vio cómo Oporto era declarado Patrimonio de la Humanidad y Capital Europea de la Cultura. Vio llegar a los tan aclamados turistas. Se vio a sí mismo solo. Ve casas abandonadas. Ve casas que se convierten en hoteles. Ve un barrio diferente. Ve un Oporto que nunca ha visto. Hoy quiere vivir el Oporto que vio y registrar en su memoria el Oporto que ve.