69 edición. Del 18 al 26 de octubre de 2024.
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La audacia temática y formal envuelve la quinta jornada de la Seminci

Angela Schanelec actualiza el mito de Edipo en ‘Música’, un puzle planteado «imagen a imagen» a caballo entre Atenas y Berlín

Punto de Encuentro recibe a Soda Jerk con ‘Hello Dankness’, cine político con imágenes ‘robadas’, y a Julia de Castro y María Gisèle Royo con ‘On the Go’, una road movie con acento andaluz

«El Gobierno iraní quiere que la gente esté drogada, dormida, muerta», denuncia Ali Ahmadzadeh, director de ‘Critical Zone’, Leopardo de Oro en Locarno que llega a Alquimias

Temas y formas audaces han envuelto la quinta jornada de la Seminci, en la que narrativas dispares, películas de montaje y grabaciones prohibidas han articulado las distintas secciones del festival.

Consagrada como una de las autoras alemanas más personales, la realizadora Angela Schanelec llega a la Semana Internacional de Cine de Valladolid con Música, a competición en Sección Oficial tras alzarse en Berlín con el premio al mejor guion. Actualización del mito de Edipo a través de la historia incestuosa de un joven que, tras cometer un homicidio, comienza una relación con una funcionaria de prisiones, Schanelec ofrece al espectador un rompecabezas ubicado entre Atenas y Berlín donde se superponen tiempos y lugares, un relato planificado «imagen a imagen», según ha desgranado la cineasta germana durante un encuentro con los medios. «No me he centrado tanto en la narrativa como en las imágenes, descubriendo cuáles me sirven para lo que quiero contar», ha explicado la directora, que ha incidido en la importancia del montaje en su proceso de trabajo.

«Se trata de encontrar la arquitectura y el ritmo de la película, antes que nada», ha puntualizado Schanelec, para quien las elipsis devienen una parte fundamental en la composición del filme al permitirle contar historias muy extendidas en el tiempo. «Desde el comienzo de mi carrera, tenía muy claro que quería hablar en mi propio idioma», ha reflexionado la autora de filmes como The Dreamed Path (2016) y Estaba en casa, pero… (2019), piezas de una trayectoria definida por un estilo distanciado, intuitivo y depurado película tras película hasta llegar a Música, una obra con la que Schanelec pretende que los espectadores «sean capaces de ver lo que hay en la pantalla y no digieran una determinada interpretación».

Dos singulares propuestas para Punto de Encuentro

Para diseccionar el momento político y cultural vivido en Estados Unidos entre 2016 y 2020, las hermanas Dan y Dominique Angeloro (que adoptan el sobrenombre de Soda Jerk como directoras) han mezclado música e imágenes ajenas que montan a su antojo para construir sobre esa base una película al modo de un musical de Broadway, pero de contenido claramente político y crítico.

Las hermanas han presentado este miércoles su singular propuesta Hello Dankness en la sección Punto de Encuentro como una reacción a las noticias variopintas con las que se desayunaban cada mañana en aquella época. «Escribimos la historia, editamos, reeditamos y hacemos el guion», han aclarado sobre su particular método de trabajo al margen del cine convencional. En contra de lo que podría pensarse, su creación a partir de material ‘robado’ no han suscitado reacciones adversas de los autores del original. Aunque al principio sí percibieron algunas reticencias («¿qué han hecho con nuestra película?»), finalmente todo han sido parabienes.

Por el momento, ni se plantean hacer un filme convencional: «La manera que tenemos de trabajar, es robando, entre comillas, para hacer una película política». Con Hello Dankness, cuyo título juega con una posible confusión con ‘darkness’ para introducir el matiz de humedad, simplemente se habían propuesto hacer una película para internet, aunque ha pasado por la Berlinale y está teniendo una buena acogida en el circuito de festivales.

El tándem de debutantes integrado por Julia de Castro y María Gisèle Royo junto a los actores Manuel de Blas y Omar Ayuso han presentado también en Punto de Encuentro On the Go, un proyecto que replica de algún modo, y cuarenta años después, la peculiar Corridas de alegría, de Gonzalo García Pelayo.

Esta atípica propuesta, una road movie en un Chevrolet con mucha música de fondo, se estrena en casa después de funcionar estupendamente «con subtítulos», tal como ha señalado la codirectora María Gisèle Royo al recordar el recibimiento en Locarno, donde obtuvo una mención especial de Jurado Joven. Su compañera detrás de la cámara, y en este caso también delante, Julia de Castro, ha sido la primera sorprendida del recibimiento fuera de España, de que esta película desinhibida con acento andaluz, «tan local», llegue hasta las antípodas y pueda verse en Australia. A la espera de conseguir distribución nacional, estará también en cines de Taiwán, Francia, Alemania, Suiza…

Manuel de Blas se ha mostrado encantado de poder hacer «cosas tan distintas» e interpretar a un pederasta «repugnante»; también de colaborar con un equipo como el de On the Go. «Me fascina la gente joven de ahora, son divertidos, son relajados», ha celebrado. Su compañero de reparto Omar Ayuso también ha disfrutado del papel que le ha tocado en suerte. «Me apetecía hacer el gamberro», ha resumido.

‘Critical Zone’, de Ali Ahmadzadeh, en Alquimias

La comunidad internacional puede estar al tanto de la rebeldía existente en Irán frente a la política o a la violencia y represión contra las mujeres, pero hay otros asuntos ante los que la sociedad se rebela desconocidos fuera de sus fronteras y que el régimen intenta ocultar. Precisamente en uno de ellos ha querido detenerse el cineasta Ali Ahmadzadeh en Critical Zone, seleccionada para la nueva sección Alquimias y premiada con el Leopardo de Oro en Locarno.  

La película entra en el oscuro mundo del tráfico de drogas, consentido por el Gobierno, «que quiere que la gente esté drogada, dormida, muerta», ha insistido el realizador iraní, quien ha admitido que casi ha tenido que escapar de su país para mostrar su trabajo, rodado de forma clandestina. Ante el riesgo que corrió al plasmar esa realidad que se quiere tapar, Ali Ahmadzadeh ha asegurado que no lo interpretó en su día como un acto de valentía: «Cuando empecé en 2019 con este proyecto me afectó tanto la situación de Irán que sentía como un grito interior: ¿Qué tengo que perder si ya lo he perdido todo?».

El director, que ha insistido en que las autoridades están «fomentando la muerte» con la droga y el alcohol adulterados, pese a la prohibición de su consumo, ha recordado que rodó con la cámara de un vecino, porque había perdido la suya, sin un equipo profesional, ayudado por amigos y conocidos. «Tampoco ellos tenían nada que perder», ha señalado.

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