71 edición. Del 23 al 31 de octubre de 2026.
71 edición.
23/31 oct. 2026
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La Seminci brinda por José Luis Cienfuegos en una gala inaugural entre música, recuerdos y cine de autor

La Seminci brinda por José Luis Cienfuegos en una gala inaugural entre música, recuerdos y cine de autor

La Seminci brinda por José Luis Cienfuegos en una gala inaugural entre música, recuerdos y cine de autor
  • La ceremonia de apertura celebra el legado de quien dirigió el festival de 2023 a 2025, entrega la Espiga de Honor a Willie D. Burton y abre una edición que reunirá más de doscientas películas en nueve días

Javier Angulo, Mariona Viader y Javier H. Estrada, junto al retrato de José Luis Cienfuegos.
© Seminci/ Photogenic

La Semana Internacional de Cine de Valladolid ha inaugurado este viernes su 71 edición con una gala concebida como homenaje a José Luis Cienfuegos, director del festival entre 2023 y 2025, fallecido en diciembre de 2025. Con la conducción de la periodista cultural Pepa Blanes, el acto combinó música, recuerdos de quienes trabajaron con él y la presentación de las principales claves de una edición que se prolongará durante nueve días.

Durante la ceremonia se dio a conocer a parte del jurado de la Sección Oficial, se repasaron las secciones y la retrospectiva dedicada al sonido en el cine, se entregó la primera Espiga de Honor de esta edición al sonidista Willie D. Burton y se presentó la película inaugural, My Notes on Mars, de la cineasta húngara Lili Horvát, que acudió acompañada por su protagonista, Mackenzie Davis.

La Seminci comenzó su 71 edición como a José Luis Cienfuegos le habría gustado: con música, el teatro lleno y la sensación de que el cine, aunque se ve en la oscuridad, se disfruta mejor en compañía. El director que devolvió al festival su perfil más arriesgado y contemporáneo fue el hilo conductor de una gala concebida como homenaje y celebración a partes iguales.

La ceremonia comenzó con el escenario en penumbra, iluminado por el cartel de esta edición, en cuya superficie se intuían el movimiento del río, las nubes y las luces de la ciudad. Power Boy, el personaje creado por el cineasta Apichatpong Weerasethakul para la imagen del festival, apareció envuelto en una guirnalda de luces, atravesó el escenario y desapareció tras la pantalla para reaparecer sentado en la valla, mientras se proyectaba la dedicatoria: «A José Luis Cienfuegos. In memoriam».

A continuación, Abraham Boba, integrante de León Benavente, interpretó al piano Joy, de Nick Cave, en una versión titulada El Júbilo, con la voz de Miren Iza, el dúo Elle Belga y la Escuela Coral de Voces Blancas de Valladolid. Durante los aplausos, la pantalla mostró una fotografía en blanco y negro de Cienfuegos. Después subieron al escenario Javier Angulo, su antecesor en la dirección de Seminci, y los actuales codirectores, Mariona Viader y Javier H. Estrada. Angulo recordó cómo animó a Cienfuegos a optar a la dirección del festival: «Y lo hizo a su manera, presentando su propuesta el último día».

Abraham Boba, Miren Iza y el dúo Elle Belga. © Seminci/ Photogenic

«José Luis, esta edición también es tuya»

Mariona Viader destacó el legado de José Luis Cienfuegos como descubridor de cineastas, transmisor de cultura y formador del gusto cinematográfico, así como su capacidad para despertar la curiosidad y fomentar el pensamiento crítico. «Un festival de cine no se construye solo con películas, sino también con las personas que se encuentran y con todo lo que descubrimos juntos», señaló la codirectora, que reivindicó su manera de entender los festivales como espacios de creación, libertad y encuentro. La 71 edición de Seminci recoge ese legado con el compromiso de seguir siendo «un lugar de descubrimiento, de encuentro y comunidad y, por encima de todo, de libertad creativa». Viader concluyó su intervención con un mensaje de homenaje: «José Luis, esta edición también es tuya».

Por su parte, Javier H. Estrada recordó a Cienfuegos como una figura fundamental en la formación de quienes trabajaron con él y en la construcción de una comunidad en torno al cine de autor. «Nos enseñó que nunca podemos conformarnos, que siempre se puede encontrar otra manera de hacer festivales, otra manera de crear comunidad, otra manera de mostrar cine de autor, siempre en libertad», señaló. El codirector subrayó también la importancia de las relaciones humanas en la organización de un festival: «Programar cine y hacer festivales se hace desde la amistad, desde el máximo calor humano». En un día que definió como «muy difícil», animó a celebrar la comunidad que Cienfuegos contribuyó a crear: «José Luis, lo que querría es que la Seminci brille, que luego brindemos, sintamos esta comunidad maravillosa que él creó, el cine de autor».

Sus palabras dieron paso a un vídeo que repasó la trayectoria de Cienfuegos al frente de los festivales de Gijón, Sevilla y Valladolid, a través de declaraciones que resumían su ideario, desde su afirmación de que «el cine de autor no es un género: es una forma de mirar» hasta su defensa de la experiencia colectiva: «Si renuncias a ella, renuncias a una parte esencial del cine»; «Tú estás organizando un festival para los espectadores, pero también tienes la responsabilidad de no solo programar buenas películas, que eso sería fácil, sino formar espectadores, plantear debates y ser útiles a las películas, al cine, a los espectadores»; «Debemos de eliminar todas las barreras entre el público y los cineastas. Tiene que ser un punto de encuentro, un punto de diálogo»; «Estamos sobreviviendo gracias a un público casi ya de mediana edad. Público ya tiene una cierta formación cinéfila, por lo tanto, nosotros tenemos que ganarnos al público joven, ese público sin pantalla. Y si no te vienen al festival hay que ir a por ellos».

Blanes recordó al hombre que dedicó treinta años a los festivales de Gijón, Sevilla y Valladolid y al que definió como «un maravilloso autor de festivales de autor»: una persona curiosa y visionaria, convencida de que un certamen debe ser, ante todo, un lugar de encuentro entre cineastas, público, industria y prensa.

Javier Angulo, Mariona Viader y Javier H. Estrada, en el escenario del Teatro Calderón. © Seminci/ Photogenic

Una edición con 208 películas

La gala cambió de tono con un guiño cinéfilo. Sonó el tema de À bout de souffle y, por el pasillo central del patio de butacas, apareció una joven con el corte de pelo y la camiseta de Jean Seberg en la secuencia del Herald Tribune, aunque con un titular diferente: «Valladolid / Seminci 71». La joven fue voceando el nombre del festival y repartiendo el programa de mano entre los asistentes hasta subir al escenario y entregar un ejemplar a Blanes. Así se presentó el programa de una edición con 208 películas, una cifra que, bromeó la presentadora, convierte el miedo a perderse algo en una enfermedad profesional de los semanistas.

La Sección Oficial reunirá 22 títulos de todo el mundo que competirán por la Espiga de Oro, tres de ellos españoles. Para presentar al jurado subieron al escenario tres de sus cinco integrantes: el compositor francés Grégoire Hetzel, el cineasta uruguayo-español Federico Veiroj y la productora Elena Manrique, que ya conoce Seminci como directora de Fin de fiesta, reconocida con el premio Pilar Miró hace dos años.

El cine español, con medio centenar de títulos repartidos por las distintas secciones, tuvo también su espacio, con un clip y las intervenciones de la directora Elena López Riera, miembro del jurado de la pasada edición, y Gabriel Azorín, integrante del jurado de Punto de Encuentro. A continuación, un repaso visual presentó las distintas secciones: Punto de Encuentro, abierta a la libertad narrativa; Tiempo de Historia, con la mirada puesta en Irán y en cineastas como Sergei Loznitsa y Alain Cavalier; Alquimias, la más audaz; Memoria y Utopía, y la retrospectiva Una historia del sonido (en el cine), que propone una lectura de la historia del cine a partir de lo que se oye.

Willie D. Burton recoge la Espiga de Honor de Seminci de manos de Alejandro López. © Seminci/ Photogenic

La emoción de Willie D. Burton

A continuación, se entregó la primera Espiga de Honor de esta 71.ª edición a Willie D. Burton, cuya trayectoria abarca más de cinco décadas de trabajo, dos premios Oscar por Bird y Dreamgirls y títulos más recientes como Oppenheimer y La Odisea, de Christopher Nolan. El diseñador de sonido Alejandro López, integrante del equipo de La bola negra y encargado de entregarle el galardón, destacó la capacidad de Burton para adaptarse a las transformaciones tecnológicas sin perder de vista «lo más importante, que son las historias y las emociones».

Burton recibió la Espiga de Honor con emoción y agradeció a Seminci un reconocimiento que, afirmó, significa mucho para él por venir de Valladolid y de España. «Ahora sí que me considero un profesional del sonido internacional», bromeó. El técnico recordó a Sidney Poitier, quien le dio su primera oportunidad, y agradeció el apoyo de Universal Studios, de los cineastas con los que ha trabajado y, especialmente, de Christopher Nolan y del equipo de La Odisea, que definió como «la película más difícil de mi carrera, pero también la más exitosa». Burton animó a perseverar y disfrutar de la profesión: «Hay que seguir trabajando en las cosas que nos gustan, intentarlo y nunca rendirnos».

Enrique Costa y Lara Pérez Camiña. © Seminci/ Photogenic

Premio José Luis Cienfuegos

La contribución de Cienfuegos a la industria audiovisual también estuvo presente en la inauguración. Enrique Costa y Lara Pérez Camiña, presidentes de ADICINE, recordaron cómo impulsó la creación de un premio para reconocer a profesionales comprometidos con la distribución independiente. Costa evocó su propuesta: «Deberíamos darle un premio de industria a alguien que haya hecho mucho por la distribución independiente». Pérez Camiña destacó su empeño en «luchar por ese cine independiente, de autor y de festivales, que nos permite acceder a otras miradas y culturas y llegar a más públicos».

En la próxima edición del Mercado del Cine Independiente (MERCI), el galardón llevará por primera vez el nombre de José Luis Cienfuegos y distinguirá a Otilio García Govea, cofundador de los cines Golem y de Golem Distribución, por su contribución a acercar al público español el cine de autores como Aki Kaurismäki, Claire Denis, Lars von Trier y Michael Haneke. Costa reivindicó la importancia de mantener vivo ese legado y de «atender a un público plural, diferente y con ganas de conocer más».

Blanes agradeció después el apoyo de las instituciones que sostienen el festival: el Ayuntamiento de Valladolid, el Ministerio de Cultura, a través del ICAA, Europa Creativa MEDIA, la Diputación de Valladolid y la Junta de Castilla y León. A continuación, dio paso a la película inaugural. Lili Horvát, ganadora de la Espiga de Oro en 2020 con Preparativos para estar juntos un periodo de tiempo desconocido, regresó a Valladolid seis años después con My Notes on Mars, una historia sobre el amor y la dificultad de reconocer al otro.

Lili Horvát y Mackenzie Davis presentan ‘My Notes on Mars’. © Seminci/ Photogenic

My Notes on Mars, película inaugural

La directora subió al escenario junto a su protagonista, Mackenzie Davis, y expresó su emoción por regresar a Seminci, el primer gran festival al que acudió con su ópera prima, presentada en Punto de Encuentro hace once años. Horvát recordó cómo recibió la noticia de la Espiga de Oro en 2020, en plena pandemia, como «un momento de esperanza en tiempos oscuros» que nunca olvidará. En esta nueva visita, agradeció el cariño recibido y destacó la calidez humana del festival, especialmente tras el homenaje a José Luis Cienfuegos.

Por su parte, Mackenzie Davis destacó la singularidad del trabajo de Horvát y su manera de abordar las emociones y los aspectos más humanos a través del cine. «Todo lo que hace es único, y es capaz de explorar aspectos tan humanos en sus historias incluso cuando cuenta con un presupuesto más ajustado», señaló la actriz, que se mostró encantada de haber trabajado con la cineasta y orgullosa de presentar My Notes on Mars ante el público de Seminci.

El cierre tuvo tono festivo. Mientras sonaba On the River, de Groove Armada, parte del equipo de Seminci subió al escenario para brindar por José Luis Cienfuegos. Blanes invitó a prolongar la noche en Seminci Noche, en Bizarro y El Desierto Rojo, recordando que a Cienfuegos le gustaba hablar de cine en los bares, y levantó su copa por él, «nuestro Power Boy». La última palabra fue del equipo: «A José Luis, por todo lo que imaginamos, aprendimos y disfrutamos a tu lado. Por la curiosidad, la exigencia, el humor y las ganas de seguir descubriendo».

Brindis final por José Luis Cienfuegos. © Seminci/ Photogenic

La venta de entradas acaba de comenzar