- Una fiscal justiciera frente a la extrema derecha, un archivo italiano que desmonta el imperio soviético, un viaje en coche de Viena a Salzburgo, las novenas de la infancia y un sonido que se recibe desde el sistema límbico: una jornada de cine que interviene, recuerda y celebra.
- Seminci se sumó al duelo por las víctimas del grave accidente ferroviario de la provincia de Toledo con un minuto de silencio a las 20:00 horas y la cancelación de las actuaciones de Seminci Noche.
La sexta jornada de la 71 Seminci reunió, entre el Teatro Zorrilla, los Cines Broadway y el Teatro Calderón, a cineastas de medio mundo. El germano-iraní Faraz Shariat y el franco-senegalés Alain Gomis presentaron sus películas en competición, y la chilena Valeria Sarmiento recogió la Espiga de Honor mientras estrenaba su última película, Detrás de la lluvia. En Punto de Encuentro hablaron el brasileño Gabe Klinger y la española Ledicia Sola; en Tiempo de Historia, el ucraniano Sergei Loznitsa; y en Alquimias, el serbio Ivan Marković y el alemán Sebastian Brameshuber. La bodeguera Victoria Pariente y el cocinero Karlos Arguiñano compartieron la gala de Cine Gourmet y toda la jornada estuvo marcada por el recuerdo de las víctimas del grave accidente ferroviario de la provincia de Toledo, con un minuto de silencio a las 20:00 horas y la cancelación de las actuaciones de Seminci Noche.

Sección Oficial: un cine que sabotea y una boda entre dos continentes
Faraz Shariat, ganador del Premio del Público en Panorama de la Berlinale, presentó el estreno en España de Prosecution, su segundo largometraje, que compite también en Seminci Joven. Entre el drama y el thriller, sigue a una joven fiscal, interpretada por la debutante Chen Emilie Yan, decidida a confrontar la violencia de extrema derecha y a investigar su propia agresión racista. El director habló sin rodeos del momento actual: «En Alemania y en Europa estamos viviendo un auge de la extrema derecha. Esta es una película que habla mucho del momento actual, pero también de la historia de violencia y fascismo de derechas que ha tenido el país siempre». Recordó que en la Berlinale, ante las palabras del presidente del jurado, Wim Wenders, sobre la separación del arte y la política, «se sintieron como una bofetada», y defendió otra idea del cine: «No quiero un cine que nos distraiga o nos ayude a escapar del mundo, quiero un cine que intervenga y sabotee, que ponga el dedo en la llaga». Aun así, concluyó con esperanza: «Tenemos que seguir creyendo que otro mundo, uno donde el miedo cambie de bando, es posible».

Alain Gomis, que hace 25 años debutó en la ficción con L’Afrance, compite con DAO, que muestra en paralelo dos celebraciones de una misma familia: una boda en Francia y un ritual de conmemoración de los ancestros en Guinea-Bisáu. Habló de cómo se rodó: «Todos éramos iguales en el set y teníamos la posibilidad de indagar en preguntas que normalmente no se hacen en la vida real». Hacían tomas muy largas, y a los cinco minutos ya había pasado lo escrito, algo que le fascinaba: «Era como si estuviese viendo la película desde el plató». Sobre la identidad europea fue claro: «No es un tema de dominación sino de aprender a vivir juntos y construir comunidad». Y definió su película como un blues: «Lo importante es compartir un momento y sentir que somos parte de algo más grande que nosotros mismos. Eso es lo que significa para mí el cine: estar juntos, embarcarnos en un viaje y sentirnos bien».
Valeria Sarmiento: mirar detrás de la lluvia
La cineasta chilena Valeria Sarmiento recibió en el Teatro Zorrilla la Espiga de Honor y estrenó en España su última película, Detrás de la lluvia, en la Sección Oficial. El título nació de un recuerdo: una copia muy deteriorada de Las zapatillas rojas en la que parecía llover delante de las imágenes. «Mi madre me decía que tenía que mirar detrás de la lluvia. Para descubrir los verdaderos enigmas de las películas hay que mirar detrás de la lluvia», contó. La película, rodada en su ciudad natal, llevaba más de veinte años en el tintero y salió adelante con ayuda de gente cercana: «Es una película de amigos y de espíritu colectivo».

Sarmiento, que lleva más de cincuenta años fuera de Chile tras el golpe de Estado, recordó que su cine nunca ha temido mezclar géneros: «Como decía Vargas Llosa, nosotros los latinoamericanos pasamos muy rápido del género popular al género culto. Es importante no tomarnos tan en serio». Y lamentó la ausencia del cine latinoamericano en las listas que aspiran a fijar un canon: «A mí me ha resultado mucho más fácil filmar en Francia que en Chile». También habló de Raúl Ruiz, su marido, de quien ha terminado varias películas inconclusas: «Raúl hizo 120 películas y dejó 4 o 5 sin terminar. Yo quise terminarlas porque son parte del patrimonio chileno». Al recibir el premio, evocó su paso por Seminci en 1982 con El hombre cuando es hombre: «Es curioso que en mis inicios yo visitase Valladolid y ahora vuelva con una de mis últimas películas».
Punto de Encuentro: un bar de vino en São Paulo y unas novenas de la infancia
El brasileño Gabe Klinger presentó Isabel, coproducción entre Brasil y Francia que nació, curiosamente, durante la pandemia: «Estábamos solos, bebía bastante vino y se me ocurrió hacer una película sobre alguien que abría un bar. Era la sensación de querer abrirme al mundo, del deseo de volver a estar con gente. Quería convertir el vino en una metáfora de la vida colectiva, de compartir con otras personas, como se hace con el cine». Isabel, la protagonista, está basada en él, con las aportaciones de Marina, la guionista y actriz protagonista. El director quería retratar a gente de cincuenta y tantos, casi sesenta, que quiere reiniciarse: «En principio esto es poco glamuroso y es bastante complicado, pero tenía esa necesidad».

Los hombres desaparecen de la película a propósito: «No quería que el fracaso o el éxito estuviese vinculado a los hombres que estaban a su alrededor. Es una película melancólica, con éxitos y fracasos… si fracasas, fracasas sola, esto es lo importante. El fracaso es parte de la vida, tenemos un lado vulnerable». Y São Paulo es un personaje más: «El individuo es una amenaza y la ciudad se vuelve hostil para los que realizan solos sus proyectos». El rodaje tuvo sus dificultades. El vino que se ve en la película es real, no mosto, lo que obligaba a tener cuidado con lo que se tomaba. Rodar en 16 mm daba la textura viva que buscaba, en paralelo con el propio vino, ambos con procesos químicos: «Son una metáfora de lo hecho de verdad, de lo natural». Pero en São Paulo no había laboratorios y hubo que llevar el material a revelar a Londres, lo que encareció el presupuesto. Y lograr el equilibrio entre melancolía y humor, y sacar el lado frágil y oculto de la protagonista, fueron para él «un dolor de cabeza» y «todo un reto».
La española Ledicia Sola presentó As augas, una película que nace de su propia crisis: «De mis dudas sobre la maternidad, las relaciones de pareja, las amistades, vamos, reflexiones sobre las que estamos en los 40». Por eso quiso actrices con edades reales en ese tramo, por empatía. Protagoniza también la película, una decisión que meditó: «Le di unas cuantas vueltas, pero me va la marcha. Pensé que era una buena forma de autoreferencia. Lo preparé y estudié todo en la postproducción, y como tenía la película muy clara en mi cabeza fue bastante compatible».

La música tiene un peso central: «Yo quería que la música estuviera muy relacionada conmigo, con mi vida. Elefantes, Pastor eléctrico, grupos que están muy cerca de mí». Sus padres tuvieron una tienda de discos y «lo de la música para mí es fundamental, desde toda mi vida». Y en la película hay tradiciones de sus orígenes: las novenas, «una superstición del saber popular», recuerdo de acompañar a su abuelo al manantial de su ciudad, donde se bebía durante nueve días seguidos y se descansaba una semana, con unas aguas que se suponían medicinales: «Al fin y al cabo no hacía ningún daño». Y los cigarrones, máscaras del carnaval, la parte onírica que contrasta con lo emocional: «Son un recuerdo de la infancia, de los miedos quizá, y de lo relacionado con la masculinidad ancestral».
Tiempo de Historia: Loznitsa desmonta un imperio
Sergei Loznitsa, que el año pasado se llevó en Seminci el premio FIPRESCI por Dos fiscales, volvió a Valladolid con Imperium, documental que recorre el territorio soviético a partir de un archivo filmado entre 1970 y 1973 por un equipo italiano, desde las regiones árticas hasta las costas del Pacífico. Lo que le llamó la atención del material fue la mirada: «Noté cómo habían capturado escenas con un enfoque mucho más humanista, cosas muy distintas a lo que hubieran hecho los soviéticos si hubieran tenido oportunidad. El interés de los realizadores italianos estaba en los individuos, en lugar de mostrar a la población como una masa uniforme».

La expedición había nacido del interés de un grupo de jóvenes milaneses de izquierdas por conocer de cerca el supuesto futuro prometedor de la Unión Soviética, y Loznitsa destacó la libertad con la que pudieron acceder a iglesias y mezquitas. Pero la experiencia terminó cuestionando sus expectativas: «Al llegar allí se dieron cuenta del fake que tenían delante y de que habían sido absolutamente engañados a través de la propaganda». A partir de 1975, según contó, los cineastas ya no pudieron regresar al país, después de que las autoridades soviéticas consideraran que habían registrado contenido antisoviético.
Para construir la película partió de seis horas de material original escaneado que recibió poco a poco. Decidió «comenzar por el centro geográfico y avanzar hacia los extremos del territorio para regresar finalmente al eje entre San Petersburgo y Moscú», y le dio forma de ciclo anual: «Lo que tenía claro es que quería hacerlo en un ciclo de un año, por eso empieza en invierno y termina en verano». Sin voz en off ni comentarios, deja que las imágenes revelen las diferencias entre pueblos, lenguas y tradiciones. Para él, la Unión Soviética era un espacio «metageográfico», demasiado diverso para reducirse a una identidad única.
Alquimias: Camboya y una carretera austriaca
Ivan Marković viaja a Camboya en Promised Spaces para retratar a una comunidad segregada entre los desarrollos urbanísticos y la naturaleza que la rodea. El cineasta serbio, que dirige, escribe y monta su propio film, ya había codirigido su primer largo en China, donde vivió dos años: «Las dos sociedades son muy diferentes pero tienen algo en común: cómo la arquitectura encarna la segregación social. Pero lo interesante de Camboya es que, a diferencia de China, estos desarrollos urbanísticos gigantescos son muy recientes. Quería poner el foco en cómo esto ha cambiado la experiencia vital de las personas, quienes viven allí o quienes dejan sus pueblos para llegar a trabajar en las construcciones».


El alemán Sebastian Brameshuber se suma con London a la larga tradición que Seminci ha tenido con películas en las que se tercian temas existenciales y políticos dentro de un coche. Su protagonista, Bobby, un músico retirado, va de Viena a Salzburgo en una especie de BlaBlaCar. «La película está concebida a partir de mis experiencias en una aplicación similar, donde haces un viaje de A a B con personas que no conoces. Lo que más me fascina son los encuentros fugaces, las conversaciones y la intimidad que se crea con un extraño en un coche», señaló.
Cine Gourmet: de la uva a la pantalla
La bodeguera Victoria Pariente recibió la Espiga de Honor de Cine Gourmet de manos de Enrique Pascual y Miguel Sanz, presidente y director del Consejo Regulador de la D. O. Ribera del Duero, y se convirtió en la primera mujer en recibir la distinción desde 2014. Un vídeo sorpresa con profesionales del vino, y con su propia familia, la felicitó. «El cine y el vino tienen mucho en común. El cine parte de una historia y nosotros de algo tan extraordinario como una uva. Todo acaba formando parte de nuestra cultura y de nuestras vidas», dijo en un discurso emotivo, y deseó «que cuando miremos atrás, yo haya sido la primera de muchas».


Después se proyectó Un tal Karlos, de Arantxa Aguirre, retrato más humano del cocinero Karlos Arguiñano. «No es una película exactamente gastronómica, sino una película humana. El arte de preparar una buena comida tiene mucho que ver con el arte de vivir. Él se maneja bien en ambos», explicó la directora. Arguiñano lo resumió con humor: «Normalmente yo me cuelo en sus casas todos los días. Hoy les permito que entren en la mía».
Sonido: un libro para pensar la escucha
Dentro de Pensar (y escuchar) el cine se presentó La imagen-sonido. Caligrafías sonoras y epifanías de la escucha en la historia del cine, editado por el festival con Caimán Cuadernos de Cine. Acudieron Carlos F. Heredero, coordinador, los autores Carlos Losilla y José Antonio Hurtado, y el sonidista Tarn Willers. Heredero explicó que el libro requería una mirada colectiva «para recorrer esa frontera difusa a la que llamamos cine sonoro». Losilla apuntó que el cine contemporáneo aparece como «un lugar de aprendizaje», y Hurtado, que escribe sobre Wim Wenders, recordó que el cineasta «siempre hablaba de que era imposible pensar sus imágenes en ausencia de música».

Willers, Oscar por La zona de interés, contó cómo trabajó con Jonathan Glazer: tuvieron que microfonear toda la casa, el jardín y a los actores, porque al director «no le interesaba tanto el diálogo como todo lo que sonaba alrededor, como las puertas o los pasos». Y resumió la fuerza del sonido: «El ojo procesa las imágenes pero el sonido se recibe desde el sistema límbico sin pasar por el cerebro, por lo que nuestra percepción es mucho más emocional».
MERCI abre sus puertas
El Mercado de Cine Independiente MERCI, organizado con ADICINE, abrió en los Cines Broadway su sexta edición, del 28 al 30 de octubre, con más de 200 profesionales. Mariona Viader recordó el sentido del mercado: «No queremos solo mostrar las películas, sino que circulen más allá. Las distribuidoras, plataformas, exhibidoras y filmotecas sois clave para que el cine de autor se vea fuera de los festivales». Lara Pérez Camiña celebró el año del cine español: «ADICINE ha duplicado su presencia en la taquilla», con el 50 % de las entradas del cine español en películas que distribuyen. Enrique Costa añadió: «Los distribuidores independientes españoles estamos demostrando que podemos mover cualquier tipo de película».

Wajda con jazz en directo: un clásico polaco, de Komeda al Quinteto Albert Karch
Con motivo del centenario del nacimiento de Andrzej Wajda, una de las figuras esenciales del cine polaco y de su renovación, Seminci proyectó en los Cines Broadway la versión restaurada de Los brujos inocentes (1960), con música en directo. La banda sonora de Krzysztof Komeda cobró nueva vida en manos del Quinteto Albert Karch, formación de la joven escena jazzística polaca integrada por el batería y arreglista Albert Karch, el saxofonista alto Miłosz Pieczonka, el trompetista Ignacy Wendt, el pianista Stanisław Pańta y el contrabajista Piotr Domagalski, que ofreció una nueva lectura de una partitura fundamental para el ritmo y la atmósfera de la película.

Wajda, que ganó la Espiga de Oro en la 21 edición del festival por La tierra de la gran promesa, retrata en Los brujos inocentes a la juventud urbana de la posguerra a través del encuentro entre un hombre y una mujer, cuyo juego de cinismo y coquetería deja aflorar cuestiones como el amor, la moral y la libertad. La sesión, que acercó al público un clásico del cine polaco desde una experiencia sonora en vivo, estuvo organizada con el Instituto Polaco de Cultura en Madrid y Documentary and Feature Film Studio (WFDiF), con el apoyo del Ministerio de Cultura y Patrimonio Nacional de Polonia y la colaboración de Adam Mickiewicz Institute y Polish National Foundation.
Seminci se suma al duelo por la tragedia de Toledo
La jornada estuvo atravesada por el recuerdo de las víctimas del grave accidente ferroviario de la provincia de Toledo. Antes de la entrega de la Espiga de Honor a Valeria Sarmiento y de la gala de Cine Gourmet, los codirectores, Mariona Viader y Javier H. Estrada, expresaron su tristeza y trasladaron sus condolencias a los familiares. A las 20:00 horas, el festival se sumó al minuto de silencio convocado por la Federación Española de Municipios y Provincias, y en señal de respeto canceló las actuaciones de ese día de Seminci Noche en El Desierto Rojo y Bizarro. «Desde Seminci nos sumamos al dolor de las familias», concluyó el festival.