El cine como asamblea, la pantalla como tribuna y cada plano, un voto de conciencia. Aquí los discursos no se pronuncian ante un micrófono, sino con miradas, silencios y metáforas. En estos días en que el clima político y social se parece cada vez más a una cena familiar de Nochebuena, esta selección ganaría por mayoría absoluta.