Castillejo ha elaborado un destacado mecanismo narrativo en un género de delicado equilibrio como el dramedy, captando con una estética nostálgica y diferentes formatos situaciones que nos resultan familiares. Despliega una imaginería coherente con el teenage angst gracias a una factura notable, un elenco acertado y una narrativa sobre las tensiones entre generaciones y la opresión en pequeños municipios.