Una llamada devuelve a Manuel al pueblo. Su abuela Mima, que durante años le escribió cartas y reflexiones, ya no está del todo presente: sus recuerdos han empezado a fragmentarse. Manuel decide leerlas con ella para comprobar qué permanece, y en ese gesto reconoce su propia necesidad de escribir. Durante tres años registra un archivo que documenta a la vez una relación, y su transformación. Mientras la voz de Mima se va apagando, Manuel encuentra en la música una forma de sostener lo que se marcha: no para retenerlo, porque comprende que eso no es posible, sino para acompañarlo mientras todavía está. De esa toma de conciencia nace 'El Nieto Manuel'.