En medio de la noche, mientras graba efectos para una película, Jack, un ingeniero de sonido interpretado por John Travolta, presencia un accidente en el que muere un candidato presidencial. Tras comprobar las cintas, descubre el sonido de un disparo y sospecha que alguien está ocultando un asesinato. El estilo de Brian De Palma, de gran virtuosismo formal, recoge el testigo de Blow-Up, el clásico de Michelangelo Antonioni. A partir de ahí, De Palma convierte la investigación de Jack en una reflexión sobre el propio cine y su capacidad para reconstruir la verdad a partir de imágenes y sonidos. El artificio cinematográfico y la conspiración política confluyen así en uno de los grandes thrillers de su tiempo, que apunta a la corrupción de los medios y a la paranoia colectiva que atravesaba los Estados Unidos de los años setenta.